Erika López Vargas
Contáctame y comienza a llenar tu vida de colores.
Soy Erika López Vargas, costarricense y comunicadora de profesión.
Desde el 2017 emprendí un proceso de despertar de consciencia que transformó mi vida y me llevó a convertirme en Terapeuta de Terapias Alternativas, con especialidad en Sanidad del Niño Interior.
Hoy divido mi tiempo entre dos grandes pasiones: la comunicación y el acompañamiento de procesos de transformación personal. Creo contenido y comunicación para empresas y acompaño, a través de terapias alternativas, a personas alrededor del mundo que están listas para mirarse hacia adentro, sanar y volver a encontrarse.
Soy fotógrafa y diseñadora publicitaria, y desde hace 17 años tengo mi propia empresa, Ártica Comunicación Visual. Y aunque amo profundamente lo que hago, fue precisamente un bloqueo creativo, ocurrido en el 2017, el que terminó abriendo la puerta a una transformación mucho más profunda.
Hoy puedo decir que le agradezco a aquel momento incómodo y doloroso, porque descubrí que no tenía bloqueada únicamente la creatividad… sentía que tenía bloqueada la vida entera.
Si existiera un rubro llamado “orden y limpieza”, probablemente habría sacado un 100. Pero en muchas otras áreas de mi vida… todo estaba hecho un desastre y yo ni siquiera lo veía.
La sanidad interior y el despertar de consciencia no siempre son procesos cómodos. Duelen. Porque te obligan a mirar aquello que durante mucho tiempo preferiste no ver. Pero también te transforman. Te devuelven a ti. Te muestran quién eres, para qué estás aquí y te conectan con algo mucho más grande: el servicio a la vida.
Y eso, para mí, es maravilloso.
Yo creo que todos tenemos un termómetro interno llamado “SUFICIENTE”.
Cuando el dolor llega a ser suficiente, algo dentro de nosotros dice: ya no quiero seguir viviendo así.
Mientras no sea suficiente, es muy fácil buscar culpables: el gobierno, la pareja, el ex, nuestros padres, los hijos, los vecinos, el perro, el gato… cualquiera menos nosotros.
Hasta que un día entendí que para mí YA HABÍA SIDO SUFICIENTE DOLOR.
Y me hice una promesa:
Me voy a sanar.
Sin importar el costo.
Por mí.
Por mis hijos.
Y por mis generaciones.
Me gusta imaginarme como esa abuelita que un día cambió el destino de las generaciones que vinieron después.
Si yo llegué a esta vida con el cielo cerrado, quiero irme con el cielo abierto… y, sobre todo, quiero dejar ese cielo abierto para quienes vienen después de mí.
Sueño con que algún día mis descendientes puedan decir:
“Gracias a nuestra abuelita, hoy tenemos gracia, favor y misericordia sobre nuestras vidas. La vida puede ser fácil, divertida, bonita y sana. Honramos el camino que abriste para nosotros y, en tu honor, lo seguiremos mejorando. Haremos grandes cosas con el legado que nos dejaste. Te amamos.”
Porque esto que hago no es solamente por mí.
Es por cada uno de ellos.
Cuando encuentras tu “para qué”, muchas cosas comienzan a cambiar. Sanar deja de ser una obligación y se convierte en una elección. Hacer o dejar de hacer adquiere sentido. Y aquello que antes parecía imposible comienza a encontrar un camino.
Yo encontré el mío.
Y hoy quiero acompañarte a encontrar el tuyo.
Si estás listo para comenzar a mirar hacia adentro, sanar y descubrir una nueva versión de ti, estoy aquí para acompañarte.
Si tu "suficiente" ya fue suficiente, contáctame y te ayudo.
Un abrazo desde Costa Rica, Erika López de Vida de Colores.